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Qué buena es realmente A propósito de Llewyn Davis

He esperado un tiempo para poder destripar a gusto una película que me llamó la atención, no ya en el momento en que la vi en el cine, ni tampoco de camino a casa, sino bastante más tarde, cuando empecé a sentir unas ganas locas de volver a escuchar su espléndida banda sonora. Y fue entonces, al oír por los altavoces de mi portátil el tema Hang Me, Oh Hang Me, cuando empecé a darme cuenta de la profundidad que A propósito de Llewyn Davis, la última de los hermanos Coen, entraña.

Oscar Isaac in Inside Llewyn Davis

Hang me, oh hang me,
I’ll be dead and gone.
[…]
Wouldn’t mind the hanging,
But the layin’ in a grave so long, poor boy,
I been all around this world.

“Colgadme. Estaré muerto y me habré ido. No me importa que me cuelguen, sino quedarme en la tumba tanto tiempo. He estado en todas partes”. Estas palabras brotan de la boca de actor y cantante guatemalteco Oscar Isaac, que interpreta al mayor perdedor que nadie se pueda imaginar: Llewyn Davis, cantante de folk fracasado, arruinado, con talento para la música, pero mayor talento aún para pifiarla cada vez que se le presenta una buena oportunidad, que duerme en los sofás de sus amigos y deja preñadas a sus amigas, y que no puede evitarle caerle mal a todo el mundo. Además, su compañero inseparable, Mike, con el que formaba un dúo a lo Simon & Garfunkel, decidió suicidarse, dando al traste con la prometedora carrera de los dos, y obligando a Llewyn a tocar en solitario, cosa para la que no estaba preparado, puede que por inmadurez o por cobardía, o tal vez por ambas cosas.

Inside Dave Van RonkEl film debe su título a un álbum llamado Inside Dave Van Ronk, de un cantante de folk neoyorkino, Dave Van Ronk, que ejerció una gran influencia en el panorama musical del barrio de Greenwich Village durante los años 60, y en el que  Llewyn Davis está libremente basado. Era la época de la contracultura, y aquel barrio de Manhattan no era sino un hervidero de artistas que pretendían crear una música lo más honesta posible, recuperando sus raíces populares, plasmadas en los acordes y las letras de las sencillas canciones folk. Pero también se trataba de protestar contra la guerra de Vietnam, de reivindicar los derechos civiles, y de agitar la conciencia de la población. En cualquier caso, a Van Ronk le llamaban Mayor of MacDougal Street, porque apadrinó a muchos de los que tocaron en el Gaslight Café, situado en esa misma calle. Pero sólo uno de ellos llegó a convertirse en una gran estrella: Bob Dylan.

Joel e Ethan Coen son dos individuos bastante particulares. Su obra rezuma calidad; lleva el sello del cine de autor europeo pero con bandera y factura estadounidense. No se debe ver una película suya en versión doblada, pues se perdería todo el trabajo que han invertido en transcribir los diferentes acentos y costumbres de la geografía norteamericana a su discurso, siempre crítico y cínico a la vez. Lo malo (o lo bueno) de que estos dos hermanos judíos de Minnesota estén tan bien avenidos es que no paran de gastarse pequeñas bromas, de hacerse pequeños guiños, de reírse los dos al mismo tiempo, a veces sin hablar, sólo con mirarse, sin que el resto de la humanidad pueda entender qué es lo que a estos dos raritos les causa tanta gracia. Y su cine también es eso. Como digo, la película no me entusiasmó cuando la vi, pero me dejó una clara sensación de que estaba plagada de referencias y dobles significados.

George Clooney in Oh Brother!En O Brother! (Joel y Ethan Coen, 2000), un semi-musical que clamaba ser adaptación de La Odisea de Homero, ya se habían zambullido en los orígenes de la música folclórica, en colaboración con el genial productor musical T-Bone Burnett, al que también han acudido en esta ocasión para adaptar no sólo los temas de Dave Van Ronk, que son los que canta Llewyn Davis, sino también muchas otras famosas tonadas que nos remiten directamente a ciertos artistas de los 60. Por ejemplo: Troy Nelson (Stark Sands), ese personaje que hace el servicio militar pero que se toma siempre unos días de permiso para actuar en el Gaslight, está inspirado en Tom Paxton, que cantaba uno de los temas que aparecen en la película, The Last Thing On My Mind; no en balde, Bud Grossman, interpretado magistralmente por F. Murray Abraham (el inolvidable Salieri de Amadeus, de Milos Forman), se corresponde claramente con Albert Grossman, un importante productor musical del momento, que en la historia ficha al comercial Troy Nelson pero que no está interesado en Llewyn, al que aconseja que dé un giro en su carrera formando un trío, tal vez uno parecido al que forman Jim (Justin Timberlake), Jean (Carey Mulligan) y el propio Troy cuando cantan la hermosa Five Hundred Miles, configurando un claro homenaje a Peter, Paul y Mary.

Oscar Isaac and the cat Ulysses

Por otro lado, los Coen no sólo juegan con esta clase de gracieta. En alguna entrevista han declarado que su guión, al igual que O Brother!, tiene algo que ver con La Odisea. Cierto es que Llewyn emprende un viaje a Chicago para ver a Bud Grossman, pero, mientras que en la otra película contamos con elementos como el Oráculo de Dodona, Polifemo el cíclope, o las sirenas cantarinas, aquí sólo hay un gato que acompaña a nuestro personaje a todas partes, que resulta llamarse Ulises, y que encima se pierde. No obstante, hay algo muy curioso en todo este asunto: Llewyn recupera al gato y lo devuelve a sus dueños, típicos intelectuales de clase media de la época, pero descubre que ese no es Ulises, el cual acabará regresando por su cuenta al seno del hogar, sino que se trata de un gato atigrado muy parecido al otro, y que tomará una senda totalmente distinta: la de Chicago, junto a su nuevo dueño. Esta es la, en apariencia, parte más superflua de la película. El protagonista y su mascota se embarcan en un coche compartido con Roland Turner (John Goodman), que no es sino un álter ego de Doc Pomus, un músico de jazz adicto a la heroína, personaje que no aporta nada a la narración, aunque tiene algo más de relevancia que el conductor, Johnny Five, interpretado por Garrett Hedlund, que vendría a ser ya un metaguiño a su papel de Dean Moriarty/Neal Cassady en On the Road.

Durante su periplo, el torpe Llewyn pierde de nuevo al gato, al segundo gato, y, para empeorarlo, a la vuelta acaba por atropellarlo, dejándolo malherido. Esto es importante, puesto que pone de manifiesto el hecho de que este cantante de folk no tiene nada en común con el rey de Ítaca. Ulises es un héroe ingenioso al que todo le sale bien, que regresa a casa, y que no abandona a nadie. A Llewyn Davis, en cambio, todo le sale mal y, al regresar de Chicago/Troya, cuando ve la oportunidad de desviarse hacia Akron/Ítaca para ver al hijo que acaba de descubrir que tiene, prefiere pasar de largo. Abandona a Penélope y a Telémaco y, lo que es más aún, se abandona a sí mismo, puesto que ese gato maltrecho y renqueante al que atropella y deja en la cuneta es la viva imagen de su yo interno: el gran perdedor, el hombre invisible, al que todos vapulean y que a todo el mundo le trae sin cuidado.

Oscar Isaac and the cat UlyssesYa nos encontramos con un personaje similar en Un tipo serio (Joel y Ethan Coen, 2009), sólo que en este caso, al tratarse de una crítica hacia el propio entorno en el que Joel, Ethan y Debbie Coen (su hermana mayor) se criaron, no hay manera de entender del todo qué quieren decir con su intrincada parábola sarcástica sobre el perfecto judío. Inside Llewyn Davis es más inteligible. En la última canción, Fare Thee Well (o Dink’s Song), Davis interpreta en solitario el mismo tema que solía cantar con Mike. La voz de Oscar Isaac transmite una profunda emoción, como si se estuviera despidiendo definitivamente de su amigo, como si lamentara tener que seguir sin él pero no tuviera más remedio que hacerlo. Y, como colofón final, pues no podía ser de otro modo, el pobre Llewyn se pierde la actuación de Bob Dylan y recibe una soberana paliza.

No he sido el único que ha sentido fascinación por esta pieza coeniana. Los redactores de la revista Jot Down, a los que admiro, han escrito varios artículos sobre A propósito de Llewyn Davis y el universo de los Coen. Me tomo la libertad de pegar algunos links:

http://www.jotdown.es/2012/08/o-brothers-el-mundo-segun-los-coen-i/

http://www.jotdown.es/2012/09/o-brothers-el-mundo-segun-los-coen-y-ii/

http://www.jotdown.es/2014/02/ulises-en-el-village/

http://www.jotdown.es/2014/02/la-importancia-de-llamarse-bob-dylan/

http://www.jotdown.es/2014/02/fuera-del-coche-ochs-quince-folkies-de-carne-y-hueso-outside-llewyn-davies/

La película va a ser una de las grandes olvidadas en los Oscar de este año. Está nominada a Mejor Fotografía y Mejor Sonido (las dos más que merecidas), pero, al igual que Bud Grossman, los de Hollywood no han visto “mucho dinero en esto”. Pienso, sin embargo, que va a convertirse en una de esas pequeñas joyas que darán mucho más que hablar con el tiempo.

Oscar Isaac

LO MEJOR: la música, claro está.

LO PEOR: la poca repercusión que ha tenido.

CALIFICACIÓN: ♦♦♦♦

 

Muy mala: Ø / Mala: ♦ / Regular: ♦♦ / Buena: ♦♦♦ / Muy buena: ♦♦♦♦ / Excelente: ♦♦♦♦♦

Obra maestra: O.M.

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