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Los amantes pasajeros. Viaje con nosotros

¿Alguien recuerda aquella vez que un estudio anunció que España era el primer consumidor de cocaína a nivel mundial? Muchos se lo tomaron a broma, al afirmar con toda certeza que por fin éramos “los primeros en algo”. Pero es probable que a esos mismos graciosos les interese saber también que somos punteros en muchas otras cosas, como por ejemplo en energías renovables o alimentación. Desgraciadamente también estamos afincados en el top tende la corrupción europea y nuestros políticos y banqueros siempre se encargan de esto no cambie.
Pedro Almodóvar dirigiendo Los amantes pasajeros

No obstante, Pedro Almodóvar es uno de esos productos de los cuales nos enorgullecemos. A nadie le sorprende nunca que el ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales) le conceda a menudo subvenciones que deberían estar destinadas a los proyectos que verdaderamente las necesitan. Porque hasta aquellos que rechazan su cine coinciden en que el director manchego exporta la marca España, o tal vez la marca gay España, dependiendo de por dónde se mire. Es por eso que a “Pedro” siempre le dejan hacer lo que le da la gana. Y en su última película, Los amantes pasajeros (2013), se ha desinhibido por completo tratando de recuperar el espíritu de los años 80.

Hay una razón para que los azafatos de la clase businesssirvan agua de Valencia adulterada con pastillas en vez de los habituales refrigerios. Son personajes de Almodóvar, y su avión, llamado “Península”, vuela en círculos a la espera de encontrar un aeropuerto vacío, ya que el tren de aterrizaje está averiado porque Antonio Banderas puso mal los calzos porque estaba hablando con Penélope Cruz. Mientras tanto, en la clase turista todo el mundo duerme bajo los efectos de un poderoso somnífero. La analogía entre la clase media española, inmersa en una interminable crisis, y anestesiada por la clase alta, es evidente.
Avión Península en Los amantes pasajerosEn la citada Península existen algunos referentes a personajes reales. Sin ir más lejos, Norma Boss, interpretada por la siempre eficaz Cecilia Roth, es un álter ego de una conocida vedette murciana a la que siempre se ha asociado con los más altos mandatarios… También aparece un presidente de una caja de ahorros que huye a Méjico por malversación de fondos…
A otro nivel, Guillermo Toledo y Blanca Suárez homenajean a Carmen Maura y al ya difunto Fernando Guillén en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) recordando el amor imposible entre Pepa e Iván. Muy divertido, por cierto, el plano de Paz Vega pasando por detrás de esa absurda barrera de cristal anti-suicidios que recorre el viaducto de Madrid. Ella haría las veces de Julieta Serrano, pero sin peluca ni maquillaje estrambótico.
Si Mujeres… marcó un primer punto de inflexión en la carrera de este director, el segundo llegó de la mano de Todo sobre mi madre (1999), acompañado de un enorme reconocimiento internacional. Pero a partir de ahí sus películas perdieron cierta gracia. Seguían teniendo ese toque único que hace que Almodóvar sea tan famoso en Francia, pero carecían de la frescura de sus primeros trabajos, que se había ido diluyendo entre 1988 y 1999.
No fueron pocas las voces que le reclamaron un poco menos de madurez en favor de algo más de humor. Quizás él mismo, añorando la época en la que se enfundaba una falda y subía al escenario a cantar con Fabio McNamara, se sintió juguetón y le dio por escribir un guión desenfadado en el cual tres azafatos se pusieran a cantar I’m so exCarlos Areces en Los amantes pasajeroscited, de The Pointer Sisters. No olvidemos que el propio estribillo de la canción dice algo así como que “no puedo esconder mi excitación, y creo que me gusta”.

Eso es lo que ha pasado. A Pedro le ha gustado tanto soltarse la coleta que nos ha abrumado con un suculento menú de locazas, pollas y desvaríos que muchas veces carecían de interés. De hecho, casi nadie se reía en el cine. Y ni la correcta interpretación de los actores ni la maravillosa música de Alberto Iglesias han podido evitar el fracaso de esta producción. Ha sido demasiado.

Pero no todo es negativo. Si bien es cierto que Los amores pasajeros es un desastre como comedia, su crítica a la corrupción política hace de ella un trabajo diferente al resto de los films de nuestro entorno, y eso es muy valioso. Tengamos en cuenta que el cine español, desde los estrenos de El día de la bestia(Álex de la Iglesia, 1995) y Tesis(Alejandro Amenábar, 1996), también ha evolucionado, sólo que lo ha hecho en otra dirección: la comercial; y, salvo joyas como La caja 507(Enrique Urbizu, 2002), que es cine negro pero un negro muy nuestro, la mayoría de los proyectos se han constituido en una pobre caricatura del cine americano o, peor aún, del francés. Al menos Pedro Almodóvar conserva su estilo.
Javier Cámara en Los amantes pasajeros¿Cómo es posible que en España tengamos más de una docena de aeropuertos que no funcionan? ¿Acaso no hay dentro del mapa de la corrupción española cientos de historias que podrían llevarse a la gran pantalla? Ojalá que esta pequeña y delirante pieza rodada en el aeropuerto fantasma de Ciudad Real dé lugar a una reflexión que lleve al cine español hacia un nuevo cambio de rumbo. Porque con toda esta terrible crisis, esos artistas que nos transmiten su actitud contestataria en la gala de los Goya deberían ser los primeros en entender que se hace necesario en nuestro país el inicio de una nueva corriente: la del cine-denuncia. Ya va siendo hora.

 

LO MEJOR: Carlos Areces.
LO PEOR: que los azafatos se llamen mutuamente en femenino.
CALIFICACIÓN: ♦

 

Muy mala: Ø / Mala: ♦ / Regular: ♦♦ / Buena: ♦♦♦ / Muy buena: ♦♦♦♦ / Excelente: ♦♦♦♦♦

Obra maestra: O.M.

2 comentarios

  1. Querido Sobrino. Te veo muy en la línea de cineasta cabreado. Sigue así, pero no te pases, incluso dentro del gran cabreo que nos traen los tiempos tenemos que ver el lado brillante de las cosas, como cantaba Brian desde la cruz.
    Un abrazo de tu tío. Mr Belvedere.

  2. Cabreado sí. Lo de cineasta es muy discutible, porque en este país ya hace falta enchufe hasta para ser ayudante de camarero, pero seguimos luchando. Mi intención no es pasarme, pero sí encender unas cuantas llamas, ya que veo que este blog se está leyendo hasta en Canadá.

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