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El hobbit: un fiasco inesperado (o no)

Ian McKellen playing Gandalf in The Hobbit: An Unexpected Journey“En un agujero en el suelo vivía un hobbit”. Esa sencilla frase, y no otra, constituye el germen de lo que hoy en día se conoce como la saga de literatura fantástica más importante de todos los tiempos. ¿Quién hubiera apostado por ello? Dicen que el catedrático de Oxford J. R. R. Tolkien la escribió en una taberna, aburrido de corregir exámenes, y como inicio de un cuento que, en principio, iba sólo dirigido a sus propios hijos. Por lo tanto, debemos tomar El hobbit (el libro) como lo que es: una novela infantil.
Sin embargo, las fronteras del mapa de Thrór (bisnieto de Thráin I, fundador del Reino Enano Bajo Montaña de Erebor) pronto se vieron enormemente ampliadas hasta dar lugar a lo que se conoce como la Tierra Media, un continente ficticio perteneciente al mundo de Arda, y cuyos hechos históricos más relevantes se recogen en El Silmarillion (otro libro).
La trilogía de El Señor de los anillos es, no obstante, la obra más reconocida del autor. No en balde, su envergadura es de proporciones mastodónticas en comparación con El hobbit, y pone de manifiesto el gran talento de Tolkien como filolólogo y creador de lenguas, algo que él mismo acuñó como afición desde su más tierna infancia. Era un genio.
Tras la llegada del nuevo milenio, el neozelandés Peter Jackson se presentó como profeta cinematográfico del universo tolkiano, convenciendo al mundo entero, y no sin razón, de que había rodado la versión definitiva de El Señor de los anillospara gran pantalla (aunque no debemos desdeñar la película de Ralph Bakshi de 1978). También logró la mejor versión de King Kong, según opiniones, aunque esa es otra historia.
Jackson había pasado el examen con sobresaliente, pero, llegado el momento de adaptar El hobbit, no quiso empañar su propio éxito, y decidió delegar esta labor en el mejicano Guillermo del Toro. Mas no hubo un final feliz para este matrimonio de conveniencia, puesto que del Toro acabó negándose a dirigirla y volvió a cargar a Jackson con el muerto.
El problema de El hobbit: un viaje inesperado (Peter Jackson, 2012) no reside, empero, en el aspecto visual, sino en algo que todos sabíamos desde antes de ir a ver la película: es demasiado larga. Lo que en un principio iba a ser contado en un solo film, a imagen y semejanza del libro, pasó a ser contado en dos y, más tarde, en tres, a imagen y semejanza de la trilogía fundacional. Ante este grave error, lo único que expertos y profanos han podido exclamar ha sido: “Oh, Peter, ¿por qué has hecho eso?”
Trolls in The Hobbit: An Unexpected JourneyLa respuesta puede parecer obvia, pero resulta conveniente recordarla: todo es por la pasta. King Kong (Peter Jakson, 2005) no recaudó todo lo esperado y ahora ha llegado el momento de ajustar cuentas. De hecho, la continuación de esta serie, en torno al hijo albino de Kong, no llegó a producirse por este motivo.
El profeta Jackson sabía que lo sabíamos, y por eso decidió añadir un aliciente a esta ensalada de enanos, hobbits, elfos y magos: el HFR 3D, o High Frame Rate 3D, un nuevo sistema de tres dimensiones a 48 framespor segundo, en vez de a los habituales 24. Además, ha empleado cámaras Red Epic, capaces de grabar vídeo a 5K. Para los que desconozcan el tema, hay que aclarar que un “K” equivale a 1024 píxeles de resolución horizontal, lo que implica que 2K es algo menos del doble del Full HD (1080 píxeles de resolución horizontal); 4K sería lo que más se asemeja a la convención del 35mm (la película de cine de toda la vida); y 5K es, hoy por hoy, un formato de gran resolución. Como anécdota, decir que, actualmente, ya se están probando televisores a 4K en Asia, lo que se conoce como Ultra HD 4K, y que todavía está por llegar la generación del Ultra HD 8K, o sea, la re-pera. Lo malo es que a partir de 2K el ojo humano no aprecia más detalle en una pantalla de formato doméstico…
Si a todo esto le añadimos la nueva tecnología de sonido Dolby Atmos, que coloca altavoces no solamente alrededor de nosotros, sino también sobre nuestras cabezas, llegamos a discernir el mayor atractivo de la cinta: los extras del futuro DVD o, perdón, del futuro Blu-ray, donde se nos explicarán las dificultades de grabar una película en 3D, y que se han tenido que utilizar tropecientas cámaras, pintarles a los actores la cara de color rojo, etc. Podemos adelantar algunos detalles al respecto en el videoblog de la película, pero, al margen de todo ello, El hobbit: un viaje inesperado no pasa de ser un producto convencional que vive de las rentas de La comunidad del anillo y sus secuelas.
Smaug in The Hobbit: An Unexpected JourneyQueda ya muy lejos aquel entretenido libro infantil que no se relamía en la descripción de promontorios y juncos (cosa que sucede constantemente en El Señor de los anillos), y cuya única aspiración era contarle a un niño la historia de unos enanos avariciosos y resentidos que, con la ayuda de un hobbit, en apariencia hogareño, pero con un gran espíritu aventurero, se disponían a matar a un dragón malvado. Qué bonito.
Si en anteriores trabajos Jackson demostró su pericia a la hora de componer una obra más inteligible y amena que la versión literaria, en ésta última podemos decir que se genera el efecto contrario. La extensión innecesaria del metraje hace que el espectador se canse y se desoriente, y el 3D a 48 frames, aunque supone una mejora con respecto al 3D normal, acaba produciendo la misma jaqueca.
Al final se echan de menos aquellos impresionantes planos aéreos de las montañas de Nueva Zelanda, ya que, en El hobbit: un viaje inesperado, da la impresión de que casi todo ha sido grabado delante de un croma, salvo las casas de Hobbiton, tan reales como la vida misma, y que actualmente hacen las veces de parque temático. Por otro lado, hay demasiadas secuencias que no suman nada al relato, como esa en la que aparece Elijah Wood (Frodo) hablando con Ian Holm (el viejo Bilbo). Lo que sí se agradece es la presentación de Erebor, la Montaña Solitaria a la que los enanos huyeron tras despertar al Balrog de Moria, y que les fue arrebatada, junto con toda su fortuna, por el dragón dorado Smaug.
Pero en esta película hay menos guión de cosecha propia del que se cree, puesto que muchas referencias aparecen en el apéndice de El Señor de los anillos. La cuestión es que no existía una necesidad imperiosa, ni siquiera de naturaleza friki, de añadir tantos guiños que te desviaran del verdadero curso narrativo. Saruman, el Nigromante (o sea, Sauron), Galadriel, Radagast el Pardo, o el malvado orco Azog podrían haberse quedado en su casa, pues sólo están de adorno.
The Hobbit: An Unexpected Journey
Los personajes restantes no pintan del todo mal. Aunque Ian McKellen, a sus 73 años, está cascado hasta para hacer de Gandalf, mantiene el tipo, dejando espacio a Martin Freeman, el joven Bilbo Bolsón quien, aunque no desmerece, tampoco llega al nivel de su doctor Watson en la serie Sherlock(2010-2012). No, no… la verdadera revelación de toda esta fiesta es Richard Armitage, que interpreta al enano Thorin II Escudo de Roble, hijo de Thráin II y nieto de Thrór. Su imponente presencia logra, en ocasiones rescatar un film que resulta aburrido hasta para un fan. Y aún así lo estropea dejando entrever un paralelismo entre su personaje y el del Aragorn de El Señor de los anillos, ya que ambos son reyes por derecho propio pero no conseguirán consagrarse hasta la tercera parte de la trilogía.
Y eso es lo que me mata. Seguramente tendré que esperar a la segunda película para ver a Smaug, y a la tercera para ver a Thorin convertido en rey. Eso sí, la próxima vez en 2D, que es más cómodo y menos caro.

 

LO MEJOR: la confirmación de que el 3D no va a suponer nunca lo que supuso, por ejemplo, el paso del cine mudo al sonoro.
LO PEOR: el actor Aidan Turner, que interpreta al enano Kili, no parece un enano y rompe el encanto.
UNA CURIOSIDAD: tanto Smaug como el Nigromante son Benedict Cumberbatch, que encarna a Sherlock Holmes en la mencionada serie de televisión en la que participa Freeman, y al que veremos próximamente haciendo de malo en la próxima de Star Trek.

 

Muy mala: Ø / Mala: ♦ / Regular: ♦♦ / Buena: ♦♦♦ / Muy buena: ♦♦♦♦ / Excelente: ♦♦♦♦♦

Obra maestra: O.M.

6 comentarios

  1. NI FIASCO, NI INESPERADO.

    Todos tenemos claro que El Señor de los Anillos es una trilogía extraordinaria, surgida a partir de la interpretación de unas novelas que, pese a tener una gran historia, son… llamémoslo difíciles de digerir. El Hobbit sin embargo es un cuento infantil, mucho más llevadero pero infinitamente más superficial y vacío. El señor Jackson hizo un gran esfuerzo para adaptar todas ellas, de manera que simplificó el Señor de los Anillos y complicó un poco el Hobbit, buscando ese punto “comercial” sin caer en la “americanada típica”. Yo creo que en ambos casos lo consiguió. Es cierto que no fue del todo fiel a la obra de Tolkien, pero tanto los seguidores como los neófitos, disfrutaron y disfrutarán con ambas sagas.

    El Hobbit es: 1, más de lo mismo; 2, demasiado larga; 3, con un tufillo infantil. Correcto. Peeeeero…

    • 1) ¿Es que acaso no buscábamos eso, más de lo mismo?. A todos los que nos encantó El Señor de los Anillos en cierto modo nos supo a poco. Acostumbrados a las actuales series de infinitas temporadas, cuando das con una peli que te llega y se acaba ahí, te quedas con ganas de más. De ahí que saquen 5 pelis de Crepúsculo, 8 de Harry Potter, 4 de Spiderman, 6 de Star Wars (y las que están por venir), etc. El Hobbit, es lo que yo esperaba, otra aventura dentro del fantástico mundo de la Tierra Media. Se respeta totalmente la estética, la ambientación, la esencia, la magia de las películas originales. Los efectos especiales, la dirección artística y la banda sonora son incluso mejores, ya que han pasado unos 10 años desde la primera película (no me meto en el 3D HFR porque no la he visto todavía en ese formato). Quizá alguien esperaba algo nuevo en vez de otra dosis de lo mismo ligeramente actualizada. Pero recordad lo que pasó con Star Wars, ¿cuántos dijeron “esto no es Star Wars”?; pues bien, esto es “el Señor de los Anillos 100%”.

      2) Hay que reconocer que el libro es cortito y sacar tres pelis de casi tres horas parece imposible. Pero cuando acabaron los 165 minutos que dura la primera yo me habría visto otros 165 del tirón. Es larga sí, pero para nada aburrida. No me parece lenta como algunos comentan, es más tiene mucha acción y está contada de forma muy interesante. No sé si recordáis el libro, pero la historia de la caída de Ereborn no es para nada tan impresionante. Yo personalmente, agradezco que Jackson se deleite en los detalles y dé tiempo a que disfrutes de una obra tan esperada. Si la hubieran hecho todo en una película entonces sí que nos habría sabido a poco. ¿Que podrían haber sido 2 en vez de 3?, lo sabremos cuando veamos el resto. Pero de momento a la primera no creo que le sobren más de 20 minutos, recortados de alguna escena de conversaciones algo más largas de lo necesario. Estoy deseando ver la versión extendida.

      3) Es más infantil que las tres primeras. ¿Habéis leído el Hobbit?, eso sí que es infantil. Mi miedo al ver el Señor de los Anillos era que no se respetaran las novelas, al ver el Hobbit me temía que se pareciera demasiado al libro. En esta primera entrega, Jackson otorga una seriedad en a la historia que nunca tuvo en el cuento original. Vale que se nutre mucho de las tres primeras películas, los apéndices y guindas de su propia cosecha, pero consigue elevar el estilo del Hobbit a la altura de El Señor de los Anillos. Es cierto que las secuencias de acción son algo menos creíbles porque no llegas a tener sensación de peligro real. Vienen los feroces huargos pero sabemos que no les van a coger, matan infinitos trasgos y no se hacen ni un rasguño, se cae un puente por un acantilado y ni se despeinan. Lo reconozco, ahí detecté cierto tufillo a cine familiar, pero es tan impresionante la coreografía y la estética, que te recuestas en la butaca y dices: “vale Peter, tu ganas, vamos a fliparla”.

      Al fin y al cabo no olvidemos que se trata del Hobbit, un cuentecillo infantil. Es lógico que no pueda tener la grandeza de El Señor de los Anillos. De inesperado nada, es lo que se esperaba exactamente, incluso más. Y de fiasco menos, es una película de aventuras muy conseguida, con momentos impresionantes. Habría que destacar que se aprovechan un poco de la fórmula de la primera trilogía: Thorin es un Aragorn enano, la guarida Trasgo recuerda a donde Saruman creaba Uruks, y Bilbo se pone el anillo de la manera más efectista y menos factible que te puedas imaginar. Peeeeeeero… yo agradezco todos los guiños a las primeras películas aunque sean sacados de la manga y perdono algunas trampas… al fin y al cabo es el tío que ha hecho posible que viajemos una y otra vez a la jodida Tierra Media.

      Jorge Montalvo

    • Jajajaja. Caray, Monti, parece que tu opinión y la mía chocan frontalmente, aunque en algunos puntos coincidimos.

      Como ya sabes, yo leí los libros, y me gusta bastante El Señor de los anillos, pero no, no estoy de acuerdo en estirar la historia como si fuera un chicle, y sí, me aburre mucho la película. Opino justo lo contrario: que intentar hacer que se parezca a la antigua trilogía es un error. Pienso que este producto tendría que haber sido distinto, y no tener aspiraciones tan altas o, al menos, no tan comerciales.

      Pero vamos, que me gusta encontrar enfoques distintos como el tuyo, y todavía más que se desarrolle bien, como lo has hecho tú.

      Un saludo.

    • Pero bueno, por si no ha quedado claro, no hay comparación con El Señor de los Anillos, que tiene unos personajes muchísimo más profundos e interesantes que la panda de enanitos que dejaron a Blancanieves para matar a un dragón (sólo se salva Thorin, antes conocido como enano gruñón). De hecho me estoy viendo las versiones extendidas de nuevo y es otra cosa. Tb estoy releyendo el hobbit y desde luego es oooootra cosa. En fin, que pese a las críticas, en las que estamos de acuerdo, me alegro de que hayan hecho la peli, tengo ganas de ver las otras dos y esta otra vez en 3d HFR. Llámame friki.

    • Querido primo,

      Te diré que hace unas semanas fui a ver el Hobbit como todo buen friki (y casi me la pierdo) y me encantó. Me encantó de una manera que no habían conseguido las películas del Sr. de los anillos (que por cierto, aguantan bastante mal el tercer visionado), y eso que aquellas me gustaron muchísimo. Me encantó como cuando me encantaban las películas que iba a ver al cine y no me planteaba mucho más.

      Mis razones:

      a)El ritmo: al contrario que a ti, y a diferencia de la trilogía previa, me dio la impresión de que la película no decaía en ningún momento y se me hizo más bien corta. Si el Sr. de los anillos, como decían en Clerks 2, era andar, andar, andar… esta es más bien correr, correr, correr y eso teniendo en cuenta que se basa en 1/3 de un libro de 300 págs…

      b) Los personajes: El Sr. de los anillos adolecía de falta de carisma en varios personajes: Legolas (que lo suplía con su chulería élfica), Gimli (el equivalente C3PO) y los hobbits Merry y Pippin. Si te das cuenta, esto es más del 50% de los protagonistas. Por supuesto teníamos a Aragorn (Vigo Mortensen tiene un carisma innegable), a Gandalf y en menor medida a Frodo. Sin embargo aquí tenemos que los tres personajes principales son de talla mayor: Bilbo, Thorin y Gandalf. El desarrollo de Thorin como personaje es bastante mayor que el de cualquiera de los del Sr. de los anillos y la empatía que sientes hacia él no la sientes, ni de lejos, hacia, por ejemplo, Frodo (cosa que en el libro no pasaba)

      c) La comparación con el libro: no seré yo quien diga que el Hobbit es un mal libro, pero se le notan sus fallos. Es una narración muy simple, con muchas elípsis y personajes muy poco definidos, pensada con un gran sentido de la fantasía, pero poco más. Desde luego, no es el Señor de los anillos.

      El relato que hace Peter Jackson no sigue estrictamente lo narrado por Tolkien y se toma muchísimas libertades, pero que demonios, consigue mejorar lo contado en el libro (o al menos el cómo se cuenta).

      d) La música: la partitura de Shore para el Sr. de los Anillos era muy buena, con sus dos o tres leitmotivs (algunos de los que se retoman aquí), pero el Hobbit cuenta con la canción de los enanos (para mí, un fallo que la hayan doblado). Tanto el Hobbit como el Sr. de los anillos (los libros) cuentan con bastantes canciones. En las películas anteriores Aragorn canta una y no recuerdo si los Hobbits otra, pero no te transmiten nada…

      e)Los efectos especiales: como dije antes, la trilogía del señor de los anillos envejeció un poco mal. Esto es debido, esencialmente, a que los efectos (que de aquella eran la leche) se han quedado un poquito viejos. Pasará lo mismo con el Hobbit, pero, hoy por hoy, Gollum parece de verdad de la buena…

    • Caray, no puedo estar más en desacuerdo. Está visto que se puede clasificar a los habitantes de este planeta en dos categorías: aquellos a los que les parece que El Señor de los anillos está mejor en película y, sin embargo, El hobbit no, y aquellos que opinan justo lo contrario.

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