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Blancanieves: una tragedia con desparpajo

“¿Quién ama el cine mudo?” dijo la profe, y Pablo Berger levantó la mano, casi al mismo tiempo que su compañero francés, Michel Hazanavicius, que se le adelantó. Pero a cada uno le gustaba por un motivo distinto.
Maribel Verdú de madrastra en la Blancanieves de Pablo BergerEs casi imposible ir al cine a ver Blancanieves(Pablo Berger, 2012) sin pensar que uno se va a encontrar con un producto similar a The Artist (Michel Hazanavicius, 2011), sólo que a la española. Nada más lejos de la realidad. Mientras que la francesa homenajeaba al cine mudo americano basándose en el caso del actor Douglas Fairbanks, cuya fama declinó al llegar el cine sonoro, la española establece un formato de “sonoro sin diálogos pero con intertítulos”.
Me explico. Salvo algún que otro devaneo con guiños al surrealismo, The Artist permanece fiel al saber hacer de las películas de los años 20. Sin embargo, Blancanieves va mucho más allá y se deja llevar por el corazón, cosa que puede resultar peligrosa en ocasiones, pero que en este caso ofrece un mejunje perfecto, muy trágico, y trufado de toros y sevillanas, que funciona como una máquina de relojería. Contrapicados, detalles, sobreimpresiones, barridos, insertos de menos de medio segundo, y un sin fin de recursos poco habituales (o más europeos que americanos) del cine mudo conforman esta pieza emotiva e inspirada libremente en el cuento de los hermanos Grimm.
No obstante, sería un error compararla con otras versiones, como la de Disney, ya que no tienen mucho que ver unas con otras. De igual modo, el influjo de La parada de los monstruos (Freaks, de Tod Browning, 1932) se deja sentir, pero no llega a suponer un homenaje ni nada por el estilo. Sí que se puede decir que Pablo Berger toma buena referencia de algunas de las escenas de su más que aceptable ópera prima, Torremolinos 73 (2003), en la que Javier Cámara realizaba una película muda queriendo copiar el estilo de Ingmar Bergman. De hecho, aquellas imágenes en blanco y negro de su anterior trabajo podrían confundirse con las de la actual Blancanieves.
Blancanieves y los enanitos de Pablo Berger
No podemos pasar por alto el hecho de que se trata de una producción de factura muy elevada y con actores de renombre, como Maribel Verdú y José María Pou, deliciosamente malvados y que dominan el arte de la pantomima. El efecto de esta inversión queda reflejado en el resultado final, donde los detalles están bien cuidados, y la banda sonora no desmerece la calidad de la imagen.

La película en sí no constituye un alarde de los conocimientos que su director tiene sobre la Historia del cine, sino que, simplemente, trata de conmover al espectador exigiendo por su parte una atención especial que, en palabras del propio Berger, al final “tiene su recompensa”.

 

LO MEJOR: el sonido de la guitarra española.
LO PEOR: lo triste que sale uno del cine.
CALIFICACIÓN: ♦♦♦♦

 

Muy mala: Ø / Mala: ♦ / Regular: ♦♦ / Buena: ♦♦♦ / Muy buena: ♦♦♦♦ / Excelente: ♦♦♦♦♦

Obra maestra: O.M.

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